Las costillas de ternera son uno de esos cortes que invitan a cocinar sin prisa. En esta receta las llevamos a un terreno irresistible: un glaseado de miel y mostaza antigua que se carameliza lentamente en el horno, creando una capa brillante, pegajosa y llena de sabor. El pimentón aporta un toque ahumado, la miel suaviza la potencia de la carne y la mostaza antigua añade textura y profundidad. El resultado son costillas tiernas, jugosas y con ese acabado dorado que hace que quieras comerlas con las manos.
Ingredientes (4 personas)
- 1,5 kg de costillas de ternera Dehesa Grande
- 2 cucharadas de miel
- 1 cucharada de mostaza antigua
- 1 cucharadita de pimentón dulce o ahumado
- 1 cucharada de aceite de oliva
- Sal y pimienta negra
Elaboración
- Preparar el glaseado
- Mezcla en un bol la miel, la mostaza antigua, el pimentón y el aceite de oliva.
- Añade sal y pimienta al gusto y remueve hasta obtener una mezcla homogénea.
- Marinar las costillas
- Coloca las costillas en una bandeja y úntalas bien con el glaseado por todos los lados.
- Déjalas reposar 30 minutos para que absorban los sabores.
- Cocción lenta
- Precalienta el horno a 160ºC.
- Cubre la bandeja con papel de aluminio y hornea durante 2 horas.
- Este paso es clave para que las costillas queden tiernas y se desprendan del hueso.
- Caramelizar el glaseado
- Retira el papel de aluminio y sube la temperatura a 200ºC.
- Hornea 10–15 minutos más para que el glaseado se caramelice y tome un color dorado intenso.
- Servir
- Deja reposar 5 minutos antes de cortar.
- Sirve con patatas asadas, ensalada fresca o verduras a la brasa.

Las costillas de ternera de Dehesa Grande destacan por su jugosidad y su sabor auténtico, fruto del trabajo de más de 600 ganaderos que cuidan la dehesa y el territorio con dedicación. Cocinarlas lentamente permite apreciar la calidad de una carne criada en un entorno natural, con bienestar animal y un modelo cooperativo que garantiza trazabilidad y confianza. Cada bocado es una muestra del compromiso de Dehesa Grande con la excelencia: carne tierna, sabor profundo y la seguridad de saber que detrás hay una comunidad que trabaja unida para ofrecer lo mejor del vacuno de Salamanca.
